¿Soplarán nuevos aires en los gobiernos? Se están moviendo algunos cimientos de la enorme maquinaria del estado? Lo cierto es que, penosamente, mucho de lo que se moverá en el aparato del estado y de los estados es producto de presiones, presiones internacionales, presiones de los organismos de derechos humanos.

Y lo digo porque los avances que se perciben son precisamente fruto de esas presiones internacionales, de las lupas que sobre nosotros tienen esos organismos. Esto se negará en la opinión que de sí mismo tiene el gobierno y se dirá que los cambios son porque así ellos lo decidieron.

Habría que hacer un análisis de las presiones que tiene México para ubicarse en las vías que le plantea el mercado global (toda una franja e inmensas presiones), las franjas de las exigencias de los organismos de derechos humanos, ambientales, democráticos.

Tendremos así un mapa de dinámicas de presión, a modo de una radiografía de las tensiones que propician los movimientos políticos, sociales, las decisiones que tienen impacto en nuestras vidas particulares.

Y esto es porque se han anunciado cambios en el Senado, en la Cámara, en algunos estados, en su forma de proceder, de organizarse, de gastar y articularse con todo el entramado de instituciones.

Cierto que estamos muy atrasados en cuestiones organizacionales complejas y son decisiones que atrasan esa necesidad de reorganizarse. ¿Por qué?, porque afectarían la toma de decisiones que está concentrado en los ejecutivos. Eso va a cambiar poco a poco, según nosotros también ejerzamos nuestro derecho de ciudadanía para apresurar cambios convenientes.

Se trata, como han visto, de que las decisiones de gobierno sean tocadas, sean analizadas por entidades externas al ejecutivo, abrir los diafragmas para que la luz social y ciudadana pueda intervenir e incluso echar para atrás decisiones de riesgo, que no gocen de la legitimidad de los gobernados.

Tenemos que influir, por ello, en la reciente Comisión Especial para el Diagnóstico y Reflexión sobre el texto de la Constitución Política del Senado, que se encargará de organizar una consulta y debate democrático nacional en torno a los valores y principios constitucionales que dan identidad y cohesión a los mexicanos.

Según acuerdo, el análisis versará sobre la perspectiva del sistema constitucional que requerirá nuestra sociedad y tendrá por objeto conocer distintas opiniones relativas a si el Estado mexicano necesita un nuevo texto constitucional, que refuerce la observancia y vigencia de la Carta Magna actual; llevar a cabo una reordenación y consolidación de su redacción; identificar y eliminar los anacronismos y erratas, así como homogeneizar sus términos.

No nos permitamos que los legisladores hagan de esta comisión un asunto propio, hay que estar atentos a las convocatorias para presionar, para proponer, para llamar la atención de lo que debe cambiar la carta Magna,  y sobre todo que sea obedecida por todos, empezando por los tres poderes del Estado.

“La Carta Magna es el ordenamiento del estado , el pueblo lo Magno del ordenamiento”.

Octavio Almada

@octavioalmada1

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